Cultura y ética

La ética y la cultura están tan estrechamente relacionadas que resulta casi imposible hablar de una sin mencionar a la otra. En efecto, podría incluso decirse que la ética es un reflejo directo de los valores fundamentales de una cultura: una sólida creencia de lo que está bien o mal es, casi por definición, una creencia de lo que es ético.

En el mundo comercial, muchas organizaciones tienen un código de ética escrito o no escrito. Estos códigos son un claro reflejo no solo de la cultura organizativa que los ha creado, sino también de la cultura nacional y de otras culturas que influyen en la organización. Llevar estos códigos a otra cultura no siempre resulta sencillo, en particular cuando los valores fundamentales difieren mucho.

Las afirmaciones categóricas (como "robar es malo") pueden ser similares entre culturas, pero la realidad es que una vez que comenzamos a explorar distintos conceptos, comenzamos a hallar diferencias, algunas menores y otras más relevantes, en la interpretación de las normas de ética. Si bien robar puede ser indeseable en la mayoría de los casos, puede ser aceptable en otros. Pregúntele a un niño que conozca a Robin Hood si él era una buena persona; lo más probable es que diga "sí". Claramente, robar al rico para dar al pobre es solo un ejemplo de en qué casos robar podría ser aceptable. De manera similar, el espionaje gubernamental ocurre claramente en el mundo y, por alguna razón, en este contexto, el robo de secretos de estado o de información vital se percibe como un comportamiento razonable de que se debe estar orgulloso. (Irónicamente, en la mayoría de los lugares, la revelación de secretos de estado es el mayor de los crímenes).

LCW consulta con organizaciones a nivel mundial para ayudar a garantizar que el mensaje de ética sea comprendido y tenga eco en las audiencias locales, a través del planeta.